Aquí estoy de nuevo, después de unas semanas intensas de trabajo y eventos vuelvo a contarles todo lo que fue pasando.

Dentro de muy poco saldrá a la venta mi tercera edición de La Revista Colección 15 Años, la cual estoy feliz de llevar a cabo. Si pudieron seguirme por Snapchat, seguramente vieron algunos adelantos de lo que tengo preparado para la nueva edición. Para los que no, pronto podrán verla en todos los kioscos de revistas del país.
Sin perder el ritmo, entre producciones, escapadas a la editorial, visitas a la imprenta y algunas novedades más que todavía no les puedo contar, estuve haciendo fotos para compartir con ustedes de mis looks diarios. Se viene un verano con muchas opciones y quiero darles algunas ideas a mi estilo.
Por otro lado, no olvidé que aún me queda por contarles mucho más sobre mi viaje por la Costa de California; sé que muchos están esperando los capítulos que de a poco iré subiendo al blog.
También aprovecho para contarles que la semana pasada estuve un día en la Ciudad de Córdoba, en el próximo post les contaré el motivo del viaje, pero no podía dejar de señalar el sismo que SI lo sentí estando allá. Fue alrededor de las 3 de la mañana según las noticias que son más exactas con el horario, pues por mi parte estaba durmiendo de lo más bien hasta que salté de la cama literal
SALTE! Me quedé sentada en la esquina de la cama y sentí como continuaba moviéndose todo por las replicas que son un poco más suaves.
Al día siguiente recibí varios mensajes preguntándome sobre el sismo y en ese momento caí en la cuenta que no había sido un sueño, que no me había “caído” de la cama. Fue REAL.
Nunca me había pasado estar en un sismo, para quienes viven en zonas con tendencia a estos movimientos de la naturaleza, seguramente esto ni lo sintieron.
Les voy a contar la sensación tal cual se las conté a mis padres: Imaginen el movimiento de un auto yendo por el empedrado de una calle (con bastantes pozos claro), con la diferencia que al estar en un automóvil uno está predispuesto a recibir con el cuerpo y la mente este movimiento. La enorme diferencia es que uno no se espera que se mueva la tierra firme, por algo es firme.
Pero además de eso, quiero contarles que en el poquito tiempo que estuve por allá pude conocer parte de La Cañada y las galerías que se encuentran cerca. Un lugar más bonito que el otro, sin duda un motivo más para recorrer con más profundidad en la próxima visita que haga por allá.

Por la noche, disfruté de una cena distinta en un restaurante que mide 2,30 metros de ancho. No apto para claustrofóbicos, ya que puede resultarles muy pequeño el lugar.
El Papagayo, inaugurado tan sólo hace 6 meses llega a la Ciudad de Córdoba en un espacio histórico y con un chef de lujo.

El menú degustación que probé fue de 4 pasos:

– Snacks
– Ensalada de vegetales y flores organicas.
– Huevo, Esparragos orgánicos y Jamón.
– Solomillo, vegetales al carbón y puré de peras.
– Calabaza, queso de Cabra y Peperina.
– Banana, Chocolate, Avellanas y Toffee.
– Café o Té.

Algunos sabores que no había comido nunca puedo decirles que saben exquisitos. Sin lugar a duda, si visitan Córdoba (Argentina) deben pasar por este restaurante y vivir la experiencia.

Les dejo la web:
http://www.elpapagayo.com.ar/

Espero que les haya gustado esta crónica apresurada y nos estamos encontrando mañana con un nuevo post!

Au Revoir!

1 thought on “ Crónica de un viaje y vuelta a casa! ”

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